Hola, ¡Feliz -o lo que tú quieras- 2016!

¿Cómo has empezado el año?
Yo con dos grandes novedades principales, una personal y otra profesional, que ya te iré desvelando 😉

Estoy escribiendo este post, escuchando música, y sonriendo mientras me acuerdo de un momento divertido que hemos tenido esta mañana mi marido y yo.

Estábamos, café en mano, hablando y le digo:
-Esta noche tenemos canguro para la ya no tan peque. ¿Qué te apetece hacer?

A lo que me responde:
-¿Dormir?

Y nos ha dado por reír a carcajadas.
Y es que es eso lo que tiene dormir poco e interrumpidamente…
¡El mejor plan del mundo pasa a ser dormir!

Esto me conecta con la necesidad que tenemos los padres y madres de cuidarnos como pareja. El sistema de dos personas pasa a ser de tres, cuatro o más, cuando van apareciendo l@s hij@s y el cansancio, el no tener tanto tiempo para un@ mism@, el encontrarnos ante situaciones nuevas, los miedos, las hormonas, el estarnos conociendo en una nueva faceta de nuestra vida, pueden pasar factura si no buscamos, generamos, creamos esos espacios de dos.

Es fácil contestar mal, es fácil estar irritable, es fácil sentir que las responsabilidades nos sobrepasan y tener la sensación que tu pareja no hace todo lo que podría o que intenta escabullirse para tener su espacio. Es fácil sentir que das más que él, es fácil no entender su posición, es fácil pensar que no tienes tiempo para ti. A él, probablemente, le sucede igual.

Pero en realidad, es más sencillo que todo esto.
Se trata de ponerse, mutuamente, en los zapatos del otro.
Sólo necesitas la disposición a hacerlo y seguir estos pasos:

1- Escucha como te gustaría que te escuchara a ti

Sin juzgarle. Desde la tolerancia. Seguro que hay diferencias entre tu forma de pensar y su forma de pensar. Dalo por hecho. Pero esas diferencias os enriquecen también como pareja. Las diferencias os dan tema de conversación, os permiten conoceros mejor, os permiten buscar soluciones y opciones juntos…

2- Pregunta como te gustaría que te preguntara a ti

Está claro que la realidad de cada uno es distinta. Necesitamos conocer su realidad para entenderlo.
¿Qué necesitas? ¿Cómo te sientes? ¿Qué te preocupa? ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Cómo te puedo ayudar? ¿Qué quieres decirme?

3- No esperes

No esperes que haga tal cosa o tal otra por ti. Si quieres o necesitas algo, pídelo, con cariño, con amor, pero pídelo. El otro no sabe acerca de tus expectativas, ayúdale a que te ayude 😉

4- Crea momentos de dos

No necesitáis el gran plan, pueden ser pequeños. Miraros a los ojos, conectad uno con el otro. Para nosotros un abrazo por la mañana, mirarnos a los ojos y darnos los buenos días nos hace sentir conectados.

Mira el video que viene a continuación para poner imágenes a lo que te digo con palabras:

Me encantará escuchar tus opiniones abajo en el espacio para los comentarios.

¡Ah! Y no te preocupes, tenemos planes alternativos a dormir para esta noche : )

¡Un abrazo y nos leemos pronto!

Montse