Cómo ayudar a tomar buenas decisiones

Ayudar a tomar decisiones no es nunca dar tu opinión, si no que es saber escuchar de verdad la opinión de la persona protagonista de la toma de decisión.

Escuchar de verdad es escuchar en silencio. Por un lado un silencio interno, cortando tu diálogo interior, y por el otro silencio externo, no hablar, no interrumpir y desde la más pura curiosidad, preguntar. El objetivo de quien ayuda a tomar buenas decisiones no es empujar a tomar una decisión sino comprender bien todo lo que hay implicado en la decisión para que la otra persona vea lo que quizá no está viendo, pero está interfiriendo.

Se trata de ser el sherpa de montaña, pero de la toma de decisiones. Aquel que lo que hace es que el camino sea más fácil y más seguro. No sube la montaña por ti, pero te acompaña a que la subas. No toma la decisión por ti, pero te acompaña a subirla.

¿Ves por donde voy?

Ser esa persona que ayuda a tomar buenas decisiones se entrena. Mi sugerencia es que no te pongas presión en aplicarlo todo al pie de la letra porque entonces vas a estar más pendiente del guión que de la persona con quien estás, pero la idea es que juegues y practiques con todo el contenido que aquí te ofrezco.

Tú como facilitadora de decisiones

Tomar decisiones no es tan sencillo como puede parecer y acompañar a tomarlas tampoco. De esto necesitas ser muy consciente. Y, ¿por qué? 

Muchas personas comparten esa frase que dice “tomar decisiones, cuando no eres tú quien está implicado, es muy fácil, pero cuando estás dentro…” Lo dicen refiriéndose a que desde fuera se ve todo mucho más claro.

Y aquí está la clave de la cuestión. Si quieres ayudar a tomar decisiones no tienes que ver nada. No tienes que ver desde fuera. Es importante que tú no te enganches a cuál sería para ti la mejor decisión. No va de ti. Colócate en el estado de neutralidad. 

Pregúntate: ¿estoy en cierta medida, apegado o apegada a una idea de lo que creo que es mejor para esta persona?

Y es que antes de poner la mirada en la persona que va a tomar la decisión, necesitamos ponerla en nosotros y desde un lugar muy honesto, ser conscientes de nuestros propios sesgos y hacernos cargo de nuestra propia historia.

¿Por qué? Porque sino vamos a poner nuestra historia en medio de la de la otra persona.

  1. Con qué mirada lo estás viendo a él o ella?
  2. Qué opinas, honestamente, de ella?
  3. Tu mirada respecto a esta persona es la de quien sabe ver toda su luz y su potencial?
  4. ¿Qué piensas tú de su situación?
  5. ¿Te afecta de algún modo la decisión que va a tomar?
  6. ¿Cuáles son tus expectativas?

Deja tu historia a parte. Atiende tu parte y suéltala para poder ser canal de verdad en esta toma de decisiones.

¿Te sientes capaz de dejar tu historia a parte? ¿Estás dispuesta? 

La importancia de tomar la decisión

¿Por qué es importante para esta persona tomar la decisión? Pregúntaselo. 

Comprende a fondo sus motivaciones y razones. 

Con cada decisión buscamos o acercarnos a lo que queremos o alejarnos de lo que no.

Por eso te invito a que, con curiosidad, descubras qué es lo que está buscando:

¿Por qué es importante para ella tomar la decisión?

¿Cuáles son sus principales objetivos con esta decisión?

¿Cómo se quiere sentir?

¿Qué es lo más importante para ella ahora?

¿Qué quieres evitar con esta decisión?

Y también de qué se quiere alejar o evitar:

¿Qué le preocupa de la decisión y qué quiere evitar?

¿Qué alternativas ha considerado y ha descartado?

¿Qué no está contando, pero está presente?

Ocúpate también de descubrir:

¿Qué le dice su intuición?

Si lo pensara solo racionalmente, ¿que decisión tomaría?

Si lo decidiera solo con el corazón, ¿qué decisión tomaría?

Solo estás buscando que salga toda la información a la luz. La historia que ya se cuenta y la que aún no.

Te recomiendo, profundamente, que esta conversación la tengáis en un espacio rodeado de naturaleza o en algún lugar que se sienta mucha paz.

Características de una buena decisión

¿Qué tiene que tener una decisión para esta persona para que sea una buena decisión?

Y fíjate que he dicho: para esta persona. Porque aquí es lo que importa.

No lo que sea para ti. Sino para ella.

¿Que los resultados sean positivos?

¿Que sean los esperados?

¿Que haya crecimiento y aprendizaje?

¿Que sienta coherencia?

¿Que los efectos perduren?

¿Que le de libertad, ligereza o expansión?

¿Que gane dinero?

¿Que no haya complicaciones posteriores?

Exploremos bien que es una buena decisión para esa persona.

¿Cómo?

Como siempre preguntando con pura curiosidad.

¿Qué tendría que pasar para que sientas que ha sido una buena decisión? 

El estado emocional para tomar decisiones

¿En qué estado emocional se encuentra la persona a quien quieres ayudar? Influye más de lo que piensas.

Es un sesgo importante que influye enormemente en nuestro forma de ver el mundo.

Nuestro estado emocional tiene absolutamente que ver con la historia que nos estamos contando. Absolutamente.

Asegúrate que la persona a quien estás acompañando conecte primero con la confianza, la calma, la tranquilidad y a ser posible con la neutralidad. Desde ahí va a sentir más claridad mental y va a poder procesar mejor toda la información.

¿Cuál es tu interpretación de lo que tienes sobre la mesa?

¿Cómo influye esta interpretación en cómo te sientes?

¿Qué otra historia te podrías contar y no te estás contando?

Nuestras emociones influyen también en nuestra percepción del riesgo y en cómo evaluamos las circunstancias y las alternativas.

Tipos de decisiones

Hay quien habla de decisiones con impacto y decisiones sin impacto.

Para mí todas las decisiones, absolutamente todas, tienen un impacto. Entonces la clasificación que me tiene sentido es decisiones con impacto y decisiones con mayor impacto.

¿Por qué digo que todas las decisiones tienen impacto?

Porque hasta aquellas que tomamos todos los días nos determinan. 

Un ejemplo:

La ropa con la que te vistes te va a llevar a sentirte de una forma u otra.

Recoger una pelusa o no del suelo te va a llevar a seguir o no seguir viéndola y si la sigues viendo y no la recoges, cada vez que la veas, te va a molestar y consumir energía.

Un correo electrónico sin contestar que llevas días queriendo contestar también te va a consumir energía.

Por eso digo que todas tienen impacto, porque tienen impacto en tu día a día. 

Con cada decisión nos damos un mensaje. Con cada una. 

Y luego están las decisiones de mayor impacto. Las que crean un cambio sustancial en tu vida de golpe y que generalmente son las que te pedirán ayuda para tomar.

Son decisiones que marcan un antes y un después. 

Las influencias en la toma de decisiones

En una decisión también están presentes las influencias y cuanto más perspectiva haya en este aspecto mejor.

¿Qué decisiones, juicios o eventos pasados están influyendo en este momento en la toma de decisiones?

¿Qué opiniones de otras personas pueden estar influyendo en su toma de decisiones?

¿Es una decisión de rebaño? ¿de aquellas que se toman porque muchas personas a su alrededor las están tomando?

De nuevo, con curiosidad, explóralo. Te vas a sorprender por todo lo que va a salir.

Siempre digo que las redes sociales toman más decisiones por nosotras que las que deberían. Igual pasa con la publicidad, la presión de grupo o las tendencias y modas.

Ayuda a esta persona a volver a ella, a discernir qué de verdad le importa y cuánto hay de ella auténticamente en la decisión que quiere tomar.

La visión de vida

¿Cuál es la visión que tiene esta persona sobre su vida?

¿De qué manera esta vida se alimenta con esta decisión?

¿Qué pasaría si no toma esta decisión? 

¿Cómo se quiere sentir?

Si no conectas la decisión con su visión de vida, no es una decisión bien tomada. 

Una decisión tomada solo por alejarse de lo que no quiere, es una decisión incompleta.

Una decisión bien conectada con la vida que está creando o quiere crear, es una decisión con futuro.

No tengas miedo a explorar a fondo esta parte, que conecte de verdad con su visión. Las decisiones bien conectadas son decisiones de alta frecuencia vibratoria y estas tienen un impacto positivo en la vida de las personas. Hacen que el lugar desde el que se toman sean de mayor confianza, seguridad, ilusión y compromiso.

Sostener la decisión

¿Qué plazo se da la persona para sostener la decisión?

Pregunto esto porque a veces hay decisiones que una vez tomadas se ejecutan y en momentos más complicados se revisan en exceso. Eso hace que la persona vuelva a revisar la decisión y no ayuda. Si existe el compromiso de por ejemplo, hasta dentro de x tiempo no evalúo resultados y me mantengo, evitaremos la energía errática de la duda post decisión que puede dar mucha inestabilidad. Esta energía errática aparece con más facilidad cuando la decisión ha sido tomada, ejecutada y los resultados buscados no llegan todavía.

¿Seguro?

¿Y si me he equivocado?

Saber sostener la decisión es una maestría y no evaluarla hasta que sea el momento al que se ha comprometido, ayuda a enfocar la decisión en positivo y con confianza.

Deseo que te haya sido útil

En este post has encontrado:

  • Todo lo que no se ve, pero interfiere en una decisión.
  • Cómo ayudar a tomar buenas decisiones a las personas de tu alrededor.
  • Qué es lo que hace que una decisión sea buena o no.
  • Cuándo es el momento y cuándo no de revisar una decisión.

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