Cómo tomar mejores decisiones.

Pensar despacio. El arte de saber analizar lo que piensas para tomar mejores decisiones.

Vamos rápido. Sentimos rápido. Pensamos rápido. Todo rápido. En plena era de la inmediatez, más que nunca toma especial sentido el concepto de lentitud. 

Y, ¿por qué te cuento esto? Porque al menos hasta donde yo llego a comprender: cuando más me cuesta ir despacio, más lo necesito. No me refiero a quedarme parada y contemplativa. Me refiero a bajar revoluciones y sobre todo a darme el permiso para ello. 

Si te sucede algo parecido, te doy la bienvenida al club.

Decisiones y prisa

Hay decisiones que no necesitan de prisas. No son aquellas que ves claro desde un inicio, son aquellas en las que te invaden dudas. Hay diferentes aspectos a considerar, tienen implicaciones más allá de ti, sus consecuencias no están aseguradas, aparecen miedos o llevarlas a cabo puede requerir de mucha dedicación.

 Con prisas tomarás decisiones rápidas o no las tomarás y postergarás. Tomarlas rápido no implica, necesariamente, que sean buenas decisiones. Y no tomarlas, tampoco es en primera instancia una buena decisión.

Decisiones y calma

La calma tiene ese efecto mágico de dar claridad y de repensar valores y prioridades. Y son estos valores y prioridades en realidad quienes te van a guiar en tus decisiones. 

“Las decisiones son siempre cuestión de valores y prioridades”

Escribir te permite pensar despacio y también conectarte con la calma.

Te sugiero que cojas papel y pluma y te des el espacio para ir respondiendo a estas preguntas:

Preguntas para tomar mejores decisiones

¿Cuáles son tus valores principales?

¿Cuáles son tus prioridades?

¿Cuán alineada está la decisión con tus valores y tus prioridades?

¿Qué valores y qué prioridades pueden encontrarse en conflicto con la decisión? ¿De qué manera?

Tus respuestas te van a dar claridad y habrás conseguido la parte más difícil: dedicarte un espacio para pensar despacio.

Decisiones y sentirte bien contigo

A las decisiones les va bien que hagas actividades fuera de tu rutina porque abren la mente, te invitan a sentirte mucho mejor contigo mismo/a. 

Sentirte bien contigo o querer sentirte bien contigo es fundamental para tomar buenas decisiones. 

Ten en cuenta que las personas, en general, tomamos las decisiones buscando alejarnos del dolor o buscando acercarnos al placer. El motor principal, simplificando mucho el proceso, es este: buscamos sentirnos mejor o buscamos no sentirnos peor.

Lo ideal sería que siempre, todas las decisiones, las tomáramos de forma enfocada al placer, a lo que queremos, a lo que estamos deseando crear.

No siempre es así. Pero pregúntate también esto:

¿Estoy buscando alejarme del dolor? ¿De qué dolor?

¿Estoy buscando acercarme a lo que quiero? ¿Qué es lo que quiero?

Decisiones y contarte la verdad

No quiero terminar sin añadir que más a menudo de lo que pensamos, la decisión está ya tomada y lo que realmente sucede es que da mucha impresión accionarla. 

En estos casos lo importante es atender el miedo que puedas estar sintiendo, cultivar tu mentalidad y hacer un camino bonito de conexión con la confianza. Si necesitas que te acompañe, aquí estoy.

También quiero invitarte a que te descargues el lead magnet: cómo ayudar a tomar buenas decisiones en el que te explico muy al detalle cómo acompañar a otros en sus decisiones. Pero ya sabes, que lo que aplica a otros, también aplica a uno mismo y podrás sacarle mucho provecho.

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